Mykonos, una «isla bonita» demostrando que no sólo es un sitio de fiesta

 

 

Planear un viaje a las Islas Griegas supone el gran desafío de elegir unas pocas de entre más de 9000 opciones, cada una con sus particularidades y sus paisajes de postal.
Desde las autóctonas Islas Sarónicas llenas de vida local, las verdes Islas del Dodecaneso cerca de la costa turca, las Islas del Jónico con sus aguas turquesas y claro está, las super turísticas Cícladas.

Estas últimas estábamos recorriendo en la Odisea, partiendo desde la inmensa Creta hasta la icónica Santorini, y decidiendo dentro de este famoso grupo de ínsulas cuál sería nuestro próximo paso. Los pocos días disponibles suponían un dilema…

Las grandes Ios, Paros y Naxos, más tranquilas y locales, eran nuestras opciones preferidas. Por otro lado, la bulliciosa Mykonos ofrecía mejores precios y a pesar de esa fama de ser la Isla de fiesta (algo que no estábamos buscando), también habíamos escuchado y leído opiniones que la enaltecían como la más bella del Egeo.

Hacía allí partimos entonces, bordeando las costas de las tres primeras para desembarcar tras 2h y 30′ en «Agios Stéfanos» (San Esteban), su puerto principal.
Afortunadamente, la reserva del hostal incluía transporte ida y vuelta al puerto, así que no tardamos en llegar al mismo, a tiempo para dejar las mochilas y salir a descubrir la capital Chora justo antes del atardecer.

Las primeras pinceladas de Chora, como podrán observar, fueron muy prometedoras:

Agios Stefanos, el puerto de Mykonos

Agios Stefanos, el puerto de Mykonos


Paseo nocturno por Chora, capital de Mykonos

Paseo nocturno por Chora, capital de Mykonos


Paseo nocturno por Chora, capital de Mykonos

Paseo nocturno por Chora, capital de Mykonos


¡En Mykonos!

¡En Mykonos!

En total contraste con lo que esperábamos de «la isla de la fiesta» griega, Mykonos es una de las islas más pequeñas del Egeo pero aún así, en ella conviven dos facetas prácticamente independientes.
Sí, es cierto que hay mucha fiesta, discotecas que nunca cierran y un gran ambiente de música electrónica. Pero esto es más que nada en las playas, y en realidad en ciertas playas.
Pero en las ciudades como Chora y Ano Mera, el estilo es habitualmente relajado, mayormente turístico e incluso familiar.

Chora – también conocida como «Mykonos Town» – es una ciudad relativamente reducida y de gran belleza, con una arquitectura siempre blanca que resulta ser la mejor expresión del estilo de las cícladas, calles de piedras grises muy estereotípicas por sus líneas pintadas de blanco y casas de paredes redondeadas cubiertas por enredaderas llenas de florecillas.

Chora (Mykonos Town)

Chora (Mykonos Town)


Chora (Mykonos Town)

Chora (Mykonos Town)


Chora (Mykonos Town)

Chora (Mykonos Town)


Chora (Mykonos Town)

Chora (Mykonos Town)


Chora (Mykonos Town)

Chora (Mykonos Town)


Chora (Mykonos Town)

Chora (Mykonos Town)


¡En Mykonos!

¡En Mykonos!


¡En Mykonos!

¡En Mykonos!


Chora (Mykonos Town)

Chora (Mykonos Town)


Chora (Mykonos Town)

Chora (Mykonos Town)


Bahía de Mykonos

Bahía de Mykonos


Mykonos

Mykonos


Mykonos Town, un pueblo plagado de gatos

Mykonos Town, un pueblo plagado de gatos


¡Otro gato!

¡Otro gato!

Como decíamos, llegamos justo antes del atardecer, y pudimos contemplarlo desde el sitio más característico de la isla: los antiguos molinos.
Estas llamativas estructuras, primas lejanas de aquellas castellanas que lucharon con el Quijote, datan del s.XVI cuando la isla era gran productora de trigo y pan. Emplazadas en un montículo con vistas a toda la ciudad, son un sitio perfecto para sentarse a contemplar esta isla fantástica y el azul mar que la rodea.

Del lado opuesto de la bahía de Chora se encuentra «Little Venice», un barrio de casas de dos o tres pisos que dan directamente al mar, con muchos restaurantes italianos y un claro estilo veneciano que le da nombre al distrito.

Recorrer las calles de Chora, ambos ensimismados en su aire romántico a través de pasajes llenos de encanto, también nos sorprendió con lugares como la iglesia ortodoxa Panagia Paraportiani, una joya bizantina del s.XV en pleno centro. No se sí nos gustó más su estilo único de capilla ortodoxa cicládica o el simpático músico que acompañado de su «bouzouki» (el instrumento griego parecido a la mandolina), tocaba la archiconocida melodía de la película «Zorba El Griego». Foto obligada y unas monedas, ya que realmente lo hacía muy bien!

Los molinos de Mykonos, al atardecer

Los molinos de Mykonos, al atardecer


Los molinos de Mykonos, al atardecer

Los molinos de Mykonos, al atardecer


Los molinos de Mykonos Town

Los molinos de Mykonos Town


Little Venice

Little Venice


Janire en Little Venice, con vista a los molinos

Janire en Little Venice, con vista a los molinos


Janire en Little Venice

Janire en Little Venice


Little Venice

Little Venice


Little Venice y los molinos de Mykonos

Little Venice y los molinos de Mykonos


Zorba, un nombre que sigue sonando en todo Grecia desde la peli de 1964

Zorba, un nombre que sigue sonando en todo Grecia desde la peli de 1964


Little Venice

Little Venice


Little Venice

Little Venice


Los molinos de Mykonos Town

Los molinos de Mykonos Town


Los molinos de Mykonos Town

Los molinos de Mykonos Town


Los molinos de Mykonos Town

Los molinos de Mykonos Town


Los molinos de Mykonos Town

Los molinos de Mykonos Town


La iglesia Panagia Paraportiani

La iglesia Panagia Paraportiani


La iglesia Panagia Paraportiani

La iglesia Panagia Paraportiani


Músico tocando la canción de Zorba el Griego en su bouzouki

Músico tocando la canción de Zorba el Griego en su bouzouki


Músico tocando la canción de Zorba el Griego en su bouzouki

Músico tocando la canción de Zorba el Griego en su bouzouki


¡En Mykonos!

¡En Mykonos!

El resto de la isla de Mykonos tiene también muchísimos sitios que visitar, sobre todo playas.
Las tranquilas playas del suroeste como Ornos o Psarrou tienen un estilo más familiar, las del este como Lia o Kalafati son más agrestes, y las conocidas Paradise o Super Paradise son el ejemplo de las playas de fiesta donde la música no para nunca.

Pero que su fama no ahuyente a nadie. Nosotros fuimos a la Paradise por nuestra cuenta en bus desde el centro de Chora y hemos aprovechando un día maravilloso escuchando la música de fondo de los bares y disfrutando de su bahía de poca profundidad, con barreras naturales plagadas de peces y un ambiente relajado, con la única pega de que la mayor parte de la playa es espacio reservado para los resorts.

Madonna pensó en la beliceña Cayo Ambergris cuando escribió «La Isla Bonita», pero bien podría haberse inspirado en Mykonos, una maravilla griega que no tiene nada que envidiar.

Entrada a la Paradise Beach

Entrada a la Paradise Beach


Entrada a la Paradise Beach

Entrada a la Paradise Beach


Paradise Beach, una playa preciosa que no es sólo fiesta

Paradise Beach, una playa preciosa que no es sólo fiesta


Paradise Beach, una playa preciosa que no es sólo fiesta

Paradise Beach, una playa preciosa que no es sólo fiesta


Paradise Beach, una playa preciosa que no es sólo fiesta

Paradise Beach, una playa preciosa que no es sólo fiesta


Paradise Beach, una playa preciosa que no es sólo fiesta

Paradise Beach, una playa preciosa que no es sólo fiesta

Por último y no por eso menos importante, todo aquel que venga a Grecia buscando arqueología, encontrará en Mykonos el que otrora fue el santuario panhelénico más importante de todos.
Apenas a unos kilómetros de Mykonos se encuentra Delos, un sitio deshabitado y considerado Patrimonio de la Humanidad por su inmensa relevancia en el estudio de la historia helénica.

El viaje en barco cuesta €17 euros ida y vuelta y el acceso al Parque Natural otros €5. También se ofrecen visitas guíadas todo incluído por €40.

No hay casas o negocios, ni siquiera para llevarse algún souvenir, dado su caracter estrictamente arqueológico.
Sin embargo, a cualquier alma intelectual le parece un sitio imperdible. En Delos se conservan relativamente bien un Templo dedicado a Apolo (cuya mitología dice que nació en la misma Delos), un altar a Dionisio, el Lago Sagrado donde supuestamente nació Artemisa, el Teatro, y la Terraza de los Leones con esas esculturas de felinos que aparecen en toda foto de la isla.

Teatro de Delos

Teatro de Delos. Fuente: Wikipedia


Delos. Fuente: Wikimedia

Delos. Fuente: Wikimedia


Terraza de los Leones. Delos. Fuente: Wikimedia

Terraza de los Leones. Delos. Fuente: Wikimedia

Nuestro próximo destino ya estaría del otro lado del mar.

Viajaríamos por la noche hacia el puerto de Rafina (en la costa opuesta a Atenas), y allí alquilaríamos un auto para recorrer la Grecia continental, una tierra ancestral plagada de sitios arqueológicos, playas fabulosas y más sitios imperdibles de cualquier viaje al país helénico.

¡Allí vamos!
¡Saludos a todos!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *