Santorini: el más increíble ejemplo de lo que la naturaleza es capaz de crear

 

 

Con la fresca de la mañana caminamos hacia el puerto de Heraklio, mientras el sol comenzaba a asomar por el horizonte cretense.

Es de esperar que en un país con más de 200 islas habitadas, los trayectos marítimos sean tan frecuentes que justifiquen el uso de barcos de gran calado.
Pero al llegar al puerto y ver el barco que nos esperaba, lo primero que nos sorprendió es el tamaño de estas bestias que surcan diariamente el Mar Egeo, algunos de más de 150 metros de largo y con capacidad para 1500 personas y 700 vehículos.

Por unos €30 si sabes buscar bien y con algo de tiempo, las compañías navieras Blue Star Ferries, Anek Lines y Hellenic Seaways hacen diariamente el recorrido entre Heraklion (Isla de Creta) y el puerto de Athinios (Isla de Santorini).

Nosotros sacamos pasajes tempraneros en ésta última, y por la comodidad de los asientos, aprovechamos las dos horas que nos separaban de nuestro destino para compensar el sueño del que nos privó el madrugón.

Antes de continuar el relato, el primer spoiler: ¡Santorini es la isla más hermosa de todo el mediterráneo!

¿Qué no conocimos todas como para afirmarlo? Me da igual, no es necesario. ¿Qué es muy turística? Me da igual también, siempre te puedes alejar algo del centro y disfrutarla con algo más de espacio.

Lo seguro es que estés en el pueblo de «la caldera» en que estés, el paisaje que verás no te dejará opciones para refutarlo.

Los inmensos barcos que surcan diariamente en Mar Egeo

Los inmensos barcos que surcan diariamente en Mar Egeo

¡Y llegamos a Santorini! La gente es conducida a las bodegas para salir por el acceso de vehículos. A sabiendas de lo que comentan en páginas como TripAdvisor, la marea humana se agolpa contra el portón dispuesta para la carrera.
¿El motivo? El puerto de Athinios se encuentra lejos del centro y sólo se puede subir en bus o taxi, pero no hay suficiente capacidad para transportar en un viaje a todos los pasajeros que llegan a puerto por la mañana. Eso significa que los últimos en subirse deberán, forzosamente, esperar más de media hora para salir hacia el centro o caer en la perdición económica de ir en taxi.

Una peligrosa carretera zigzagueante y a doble mano con precipicio a un lado es la única forma de subir desde el Puerto de Athinios hasta el borde de la caldera de Santorini, a 300 metros sobre el mar.

Para que se hagan una idea, Santorini es cuanto queda de las erupciones de un volcán de frecuente actividad. Su ubicación estratégica en medio del Mar Egeo como parte del grupo denominado Islas Cycladas, la convirtió en una de las primeras islas habitadas de Grecia.
Sin embargo, una explosión volcánica alrededor del 1600 aC destruyó casi por completo la superficie, dejando únicamente el borde del volcán en pie y una inmensa caldera sumergida.
El pueblo minoico evacuó apresuradamente la isla, algo que quizás constituyese el inicio del mito de la Atlántida. La última erupción, de magnitud mucho menor, tuvo lugar en enero de 1950.

El resultado de estas erupciones al día de hoy son una isla de formato semi-circular con 300 metros de altura y una laguna en medio con una «isla de lava» en su punto central.
El borde de esta caldera, por su considerable altura, es un espectacular «mirador» de kilómetros de longitud parcialmente cubierta por hermosos pueblos de casas encaramadas, pintadas en blanco y azul como típicamente se estila en todo el grupo de las cicladas griegas.

Su capital Fira es sumamente turística en verano y puede llegar a agobiar la cantidad de gente que baja cada mañana de los cruceros, pero una caminata de 5 minutos alcanza para llegar a pueblos muchos más tranquilos y con las mismas impresionantes vistas.

Recuerdo la primera vez que ví una foto de Fira. Mi primer reacción fue sorprenderme: no sabía que en las islas griegas nevase.
La segunda sorpresa vino inmediatamente después al acercar la imagen: ¡No era nieve! ¡Era el mismísimo pueblo de Fira sobre la caldera de Santorini!

La subida desde el Puerto de Athinios, una carretera zigzagueante y peligrosa

La subida desde el Puerto de Athinios, una carretera zigzagueante y peligrosa


Santorini

Santorini


Santorini

Santorini


Santorini desde satélite

Santorini desde satélite


La increíble caldera de Santorini

La increíble caldera de Santorini


Santorini

Santorini


Fira, la capital de Santorini

Fira, la capital de Santorini


Fira, la capital de Santorini

Fira, la capital de Santorini


Fira, la capital de Santorini

Fira, la capital de Santorini


Fira, la capital de Santorini

Fira, la capital de Santorini


El pueblo de Fira y la caldera de Santorini

El pueblo de Fira y la caldera de Santorini


Fira, la capital de Santorini

Fira, la capital de Santorini


Visión artística de la caldera de Santorini

Visión artística de la caldera de Santorini


En Firostefani

En Firostefani

Fira es un pueblo precioso y para quienes no busquen la tranquilidad del aislamiento, resulta un muy buen punto base para moverse por la isla.
Allí están tanto la estación de buses como el puerto antiguo, desde donde se pueden realizar excursiones al centro de la caldera.

Sin duda, las vistas desde las terrazas de Fira son grandiosas, pero no son ni las únicas ni las mejores.
Si están algo en forma y tienen el tiempo suficiente, caminar el trayecto entre Fira y Oia es alucinante e imperdible.

Atravesando pueblos como Firostefani e Imerovigli, con sus impecables casas de veraneo cícladas y sus paisajes sin parangón, y algunas otras zonas de la caldera algo más desoladas, se llega tras unas horas a Oia, el pueblo más al norte de la isla.
Con la silueta de sus molinos y sus ermitas en contraste con el sol poniente, es recomendable calcular la caminata como para llegar a Oia al atardecer, algo multitudinario pero claramente recomendable.
Definitivamente, uno de los paseos más increíbles de todo Grecia, por no decir del continente.

En Firostefani

En Firostefani


Caldera de Santorini

Caldera de Santorini


En el pueblo de Imerovigli, sobre la caldera de Santorini

En el pueblo de Imerovigli, sobre la caldera de Santorini


En el pueblo de Imerovigli, sobre la caldera de Santorini

En el pueblo de Imerovigli, sobre la caldera de Santorini


En el pueblo de Imerovigli, sobre la caldera de Santorini

En el pueblo de Imerovigli, sobre la caldera de Santorini


En el pueblo de Imerovigli, sobre la caldera de Santorini

En el pueblo de Imerovigli, sobre la caldera de Santorini


En el pueblo de Imerovigli, sobre la caldera de Santorini

En el pueblo de Imerovigli, sobre la caldera de Santorini


En el pueblo de Imerovigli, sobre la caldera de Santorini

En el pueblo de Imerovigli, sobre la caldera de Santorini


Paisajes de la caldera

Paisajes de la caldera


Paisajes de la caldera

Paisajes de la caldera


El pueblo de Oia

El pueblo de Oia


Atardecer en Oia

Atardecer en Oia


Atardecer en Oia

Atardecer en Oia


Atardecer en Oia

Atardecer en Oia


Atardecer en Oia

Atardecer en Oia


Atardecer en Oia

Atardecer en Oia

En su reducido tamaño, Santorini (o «Thira», como la llaman los locales) no sólo tiene para ofrecer las vistas de sus pueblos y sus paisajes de la caldera.

Las playas negras de Kamari y Perissa, al este de la isla y del lado opuesto a la caldera, son destinos frecuentes por su arena teñida por lava volcánica y por su ambiente animado pero más relajado que el de la capital.
También están las playas roja y blanca, la primera accesible en bus desde Fira y la segunda únicamente en barco desde la primera o desde el puerto de Akrotiri.

Justamente, al sur de la isla se conservan las ruinas del pueblo minoico que habitaba la isla antes de la erupción del 1600 aC.
Se llega tomando el bus desde Fira con destino a Akrotiri, y si bien los restos no son demasiado impresionantes hoy en día, son el recuerdo de una civilización europea importantísima. La mayoría de los elementos encontrados durante el descubrimiento se exponen en el Museo Prehistórico de Fira.

Y por último están los paseos en barco a la caldera, algo que a priori podría parecer un fetiche turístico, pero aunque sea por el recorrido y las vistas desde el barco, es una actividad que vale la pena realizar.
Los paseos pueden ser reservados en cualquier hotel, hostal o agencia, e incluso desde el mismo puerto antiguo de Fira, desde donde parten dos o tres veces al día.

Para llegar al puerto antiguo desde Fira hay dos caminos: el teleférico por €5 el trayecto o el zigzagueante camino empedrado de 580 escalones.
Mi recomendación: bajar por el camino pero subir por el teleférico, a pesar de los €5.
No sólo subirán ustedes, sino que ese camino es recorrido sin cesar por una procesión de mulas, que no sólo te dejarán poco espacio para subir sino que además cubren toda la calzada con sus desperdicios, algo que no ayuda a superar el cansancio de subir de los 580 escalones y puede dejarte sin ánimos por el resto del día. Simplemente, no vale la pena el ahorro.

El paseo a la caldera incluye dos paradas: una caminata por la isla de lava volcánica del centro de la laguna y una parada para comer en un sector de la caldera que ha quedado separado del resto y que ahora se conoce como Isla Thirassia.
La primera puede resultar algo decepcionante y la segunda implica la visita de un pueblo similar a los de Thira y mucho más tranquilo pero como decía, el paseo en barco con esos paisajes en 360º justifican la excursión.

El paseo en barco, inmejorable forma de disfrutar Santorini

El paseo en barco, inmejorable forma de disfrutar Santorini


La isla de lava volcánica en el centro de la laguna

La isla de lava volcánica en el centro de la laguna


Paseo por la laguna de Santorini

Paseo por la laguna de Santorini


Camino ascendente hacia el pueblo de Thirassia

Camino ascendente hacia el pueblo de Thirassia


Casas típicamente cicladas, en la isla de Thirassia

Casas típicamente cicladas, en la isla de Thirassia


La Odisea en Santorini

La Odisea en Santorini


¡Pinchos de pulpo!

¡Pinchos de pulpo!


Cerveza Volkan de Santorini

Cerveza Volkan de Santorini


Oia desde la laguna

Oia desde la laguna


El camino que desciende al puerto antiguo y el incesante paso de las mulas

El camino que desciende al puerto antiguo y el incesante paso de las mulas


La playa roja. Fuente: Wikipedia

La playa roja. Fuente: Wikipedia

Y esto es todo desde la isla más hermosa del Mediterráneo: ¡Santorini!

Elegir «mejores» lugares para visitar es algo que no me gusta hacer ya que cada cual tiene su encanto, pero en el caso de Santorini lo encuentro totalmente certero.

La naturaleza explosiva del volcán ha creado un sitio maravilloso y único en el mundo.
Ahora que vieron las fotos, me gustaría conocer sus opiniones y si alguien tiene algún argumento en contra, ¡que se pronuncie!

Nosotros mientras tanto, seguimos rumbo a nuestra próxima isla en este precioso país: ¡Mykonos!

¡Saludos a todos!

 

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