Guía para visitar Fez (¡o para realizar viajes en el tiempo!)

 

 

Todo el mundo fantaseó alguna vez con los viajes en el tiempo.

Tener la posibilidad de teletransportarse al evento de la historia que más nos llame la atención es quizás el sueño de muchos, ya sea para contemplar en el Egipto faraónico, seguir de cerca los sucesos de la época de Jesús, despedir a Colón cuando partía a las Américas o vivenciar en 1789 la Revolución Francesa en París.

Ante la aparente imposibilidad de conseguirlo, el cine de ciencia ficción intentó cumplirnos «a medias» aquella ilusión, deleitándonos con grandes películas del estilo de «Volver al Futuro», «La máquina del tiempo» o «Deja Vú».

Es verdad que tienen su mérito, pero en algo creo que todos coincidimos.
Nos gusten o no, sabemos que nunca lograrán satisfacer nuestros deseos de sentir una experiencia semejante en carne propia.

 

Sin embargo, hay un secreto para moverse por el tiempo que sólo es conocido por unos pocos, pero que hoy se los pretendo transmitir a ustedes también.

Mediante simples desplazamientos por el espacio, ¡alguien puede igualmente moverse en el tiempo!
¿Qué como es esto? ¿Qué no me creen?

No, no estoy hablando de ninguna teoría descabellada de la relatividad de Einstein, agujeros de gusanos ni cosas por el estilo.

El método simplemente consiste en… ¡Viajar a países lejanos!

¡Así es! En muchos países, sobre todo en los continentes africano y asiático, sus sociedades no han tenido la misma evolución que la nuestra, y a la vista de cualquier occidental, han quedado básicamente «congelados» en el tiempo.

¿Siguen queriendo ir al Antiguo Egipto? Pueden viajar a la región de Nubia, al norte de Sudán.
¿Y a la época de Jesús? Bueno, la ciudad vieja de Jerusalén sigue conservadando su estilo de vida, pero también pueden probar con otras urbes antiguas en Jordania, Líbano, Israel o Palestina.
¿Quieren sentirse en los tiempos del renacimiento francés? ¡Vayan a los castillos del valle del río Loira!

¿Y qué tal la famosa época medieval? Aquí sí que hay unas cuantas opciones.
Si hablamos de Europa, se me ocurren los típicos pueblitos españoles que aún mantienen sus ferias, o el pintoresco «Rothenburg ob der Tauber» en la región de Baviera, Alemania.

No obstante, hoy les traigo una guía personal para visitar un sitio muy distinto, también medieval, pero con un inconfundible estilo árabe.

Se trata de la tercera ciudad más habitada de Marruecos, un increíble laberinto de callejuelas repletas de bazares y tiendas de todo tipo, y un lugar que sin lugar a dudas, algún día tienen que venir a conocer.

Con esa introducción les doy la bienvenida a… ¡la ciudadela medieval de Fez!

Bab Boujloud, la puerta de ingreso a la ciudad medieval de Fez

Bab Boujloud, la puerta de ingreso a la ciudad medieval de Fez

Fez, la meca de occidente

 

La ciudad de Fez (o «Fes») es la tercera ciudad más poblada del país, con más de un millón de habitantes. Se encuentra al centro-norte del territorio marroquí, con una ubicación estratégica en el cruce de importantes rutas comerciales para el norte de África.

Es una de las capitales imperiales de Marruecos, junto a Rabat, Meknés y Marrakech. Ese período dejó una impronta fuerte que aún puede verse en los majestuosos palacios reales y las fortalezas de defensa que rodean la ciudad.

Fez está dividida en tres zonas bien diferenciadas.

La primera de ellas, Fez El-Bali, es la antigua medina y corazón del núcleo urbano.
Aquí fue donde la Dinastía Idrísida fundó la villa en el siglo VIII dC.
Pocos años más tarde, recibió dos grandes olas inmigratorias: Una andaluza, desde la Córdoba musulmana (ahora España) y otra árabe, desde Kairouan (Túnez), que le dieron su forma y aspecto a la ciudad.
Andaluces y árabes crearon originalmente dos ciudades aquí, separadas por el río Fez. Sus respectivas murallas fueron unidas en el s.XI, pero todavía hoy podemos distinguir notorias diferencias entre estos dos distritos.

La segunda zona es Fez El-Jdid, fundada por la Dinastía Merínida que impulsó a Fez durante su época dorada.
Está separada del resto de la medina por otras murallas y subdividida a su vez en los barrios judío (Mellah) y árabe (El-Jdid, propiamente dicho).
Aquí es donde se encuentra el Palacio Real, que en la actualidad sólo se utiliza para ceremonias diplomáticas.

La tercera zona, de mayores dimensiones, es la Ville Nouvelle.
Cómo en prácticamente todas las grandes ciudades del país que otrora formaron parte del Protectorado francés de Marruecos, este nombre designa al barrio nuevo creado por los franceses, de avenidas anchas y edificios modernos.
Aquí es por donde se sigue expandiendo la ciudad hacia las afueras, pero es un distrito que carece de interés turístico excepto por la estación de tren (Fès-Ville) y dos de las tres estaciones de bus (la de «Supratours» frente a la de tren y la de «CTM» unos 2 kilómetros más al sur. La tercera y principal está más céntrica, cerca de la entrada a la medina, al norte de la Plaza Boujloud, fuera de las murallas).

 

Fez es probablemente la ciudad marroquí más difícil de recorrer, debido a su gran tamaño y al laberíntico trazado de su alocada medina.

Aunque siempre recomiendo que se dejen perder y disfruten, si desean ir a un lugar concreto es posible que pasen horas dando vueltas sin ubicarse, o que tengan que caer necesariamente en la contratación de guías para que los acompañen.

Sin embargo, para sostener mi recomendación de ir por su cuenta y recorrer la medina sin preocupaciones, aquí les dejo unos enlaces a mapas que pueden imprimirse o descargar a sus móviles, y que les ayudarán a salir de las situaciones de apuro que seguramente vivirán (¡y más de una vez!).

Mírenlos durante un rato antes de ir, tratando de identificar y recordar los principales puntos de referencia (la mezquita Karaouine, la puerta Boujloud, las dos calles principales o la plaza R’Cif).

Si estando allí se desorientan, no confien demasiado en las indicaciones de los locales (hay grandes posibilidades de que intenten timarlos).
Busquen los carteles con rombos de colores que identifican los caminos con interés turístico. Si siguen las flechas, seguramente encontrarán algún mapa que puedan consultar y que los ayude a reorientarse.

Si siguen perdidos y se dan por vencidos, deben ir siempre cuesta abajo y llegarán a alguna de las puertas (babs) que los sacarán de la ciudad, donde suelen haber taxis esperando y paradas de autobuses.

Mapa de Fez con los recorridos típicos (estos carteles están por toda la medina)

Mapa de Fez con los recorridos típicos (estos carteles están por toda la medina)


Al ir por un camino (aquí el morado), verán carteles orientativos como este en las paredes.

Al ir por un camino (aquí el morado), verán carteles orientativos como este en las paredes.

La Medina de Fez

 

Hablar de Fez es hablar de su fabulosa medina, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Se dice que es la mejor conservada del mundo árabe y entre otros datos de interés, es la zona urbana más grande del mundo sin tráfico de vehículos.

El transporte de mercaderías dentro de la medina es proporcionado por burros, carruajes y pequeñas motocicletas.
Varias veces escucharán que gritan «Belek! Belek!» como advertencia para que te apartes, ya que algún burro estará por pasar con una carga pesada.

La medina es sencillamente un laberinto.
Una vez que traspasaste una de sus puertas, estás en territorio libre para explorar, pero sabiendo que no podrás orientarte.
Intentar recordar el aspecto de una casa en cuya esquina giraste no tiene sentido. Habrá otras cientas similares que te harán perder. ¿Seguir una línea recta? ¡Imposible!

Creo que la mejor manera es entrar decidido a perderte.
Recorrer, disfrutar, empaparse de esa extraña pero agradable vida callejera que probablemente no sea común en donde vives. Si en algún momento quieres visitar alguno de los «sitios de interés», saca el mapa o busca los carteles de rombos de colores, e intenta llegar.
Si no lo logras, no te preocupes: Lo mejor de Fez ya lo estás viendo en las calles.

La medina es un enredo de callejones que llevan a ningún lado, un barullo constante de vendedores gritando y ofreciendo sus productos, una sorpresa en cada tienda, un caótico conjunto de imágenes y aromas de lo más extraños, un incesante desfile de gente de todo tipo en ambas direcciones.
En resumen, un inmenso mercado al aire libre donde verás cosas de lo más insólitas que te puedas imaginar.

Imagenes típicas de Fez

Imagenes típicas de Fez


Callecitas de la medina de Fez

Callecitas de la medina de Fez


Calle principal de la medina

Calle principal de la medina


¡Nos encantan las tiendas que venden especias de colores!

¡Nos encantan las tiendas que venden especias de colores!


Imágenes típicas de Fez

Imágenes típicas de Fez


Imagenes típicas de Fez

Imagenes típicas de Fez


Imágenes típicas de Fez

Imágenes típicas de Fez


Un niño nos muestra sus habilidades, aunque nadie le había pedido nada

Un niño nos muestra sus habilidades, aunque nadie le había pedido nada


Mercados de especias y hierbas

Mercados de especias y hierbas


Mercados de especias y hierbas

Mercados de especias y hierbas


Venta de productos típicos en los mercados de Fez

Venta de productos típicos en los mercados de Fez


Algunas de las cosas que venden no tienen muy buen aspecto

Algunas de las cosas que venden no tienen muy buen aspecto


Una de las calles principales de la medina, Rue Tala'a Kbira

Una de las calles principales de la medina, Rue Tala’a Kbira


Así de estrechos son algunos de los callejones de la medina

Así de estrechos son algunos de los callejones de la medina


Calendarios islámicos pintados en las paredes de Fez

Calendarios islámicos pintados en las paredes de Fez


Madre e hijo. ¡Una imagen de Fez que nos encanta! (versión 1)

Madre e hijo. ¡Una imagen de Fez que nos encanta! (versión 1)


Madre e hijo. ¡Una imagen de Fez que nos encanta! (versión 2)

Madre e hijo. ¡Una imagen de Fez que nos encanta! (versión 2)


En Puerta Boujloud, ¡el icono de Fez!

En Puerta Boujloud, ¡el icono de Fez!

Si aún te parece poco y crees necesario ver los principales sitios de interés, acá dejo una pequeña lista y descripción de los que merecen más la pena.

– Mezquita y Universidad Al-Karaouine: La mezquita más sagrada de Marruecos, con un minarete que data del año 956. La universidad es considerada por algunos la más antigua del mundo continuamente en funcionamiento. Ambas se encuentran juntas en lo profundo de la medina, al final de la calle principal y visibles en todos los mapas.

– Los zocos (souks): A lo largo de toda la medina se despliegan estos tradicionales mercados árabes que ofertan todo tipo de artículos, desde telas y alfombras, a carnes, huevos, maquillaje, gallinas o incluso electrodomésticos. Sin embargo, hay zocos específicos donde se vende un cierto producto, entre los que destacan el de henna, el Attarine (especias), el Nejjarine (carpinteros), el Sekkatine (equipamiento para caballos y mulas) y el Chamainne (frutos secos).

– Las curtiembres: Probablemente son la imagen más representativa de Fez. Existen tres curtiembres en la medina, de las que hablaré en la próxima sección. La principal, la Curtiembre Chouwara, se encuentra al final del distrito árabe, aún más allá de la mezquita Al-Karaouine, y es también la más antigua del mundo.

– Distrito de los Andaluces: La mayoría de los turistas no se aventuran al distrito andaluz por su lejanía de las puertas principales y el desconocimiento general sobre su existencia (se ubica al este, más allá de Al-Karaouine y la curtiembre Chouwara. Hay que caminar mucho y orientarse bien).
Sin embargo, la diferencia de estilo respecto del sector árabe de la medina y su magnífica mezquita, valen la pena el esfuerzo si se dispone de varios días en la ciudad.

– La Puerta Boujloud: Es la puerta principal de ingreso a la medina, y la mejor decorada. Se encuentra a la derecha de la plaza Boujloud (donde están las puertas Chorfa y Mehrouk), y desde aquí nacen las dos calles principales de la medina: «Tala’a Kbira» y «Tala’a Sghira». Es un triple arco francés con gran decoración de mosaicos azules y verdes.

– Las madrasas (o medersas): Así es como se denominan a las escuelas coránicas. Hay varias importantes en la ciudad, y poseen una arquitectura islámica realmente destacable. La «Bou Inania», apenas unos metros tras la puerta Boujloud, es quizás la más destacada que alguien no musulmán puede visitar.
Otras madrasas reconocidas son la Attarin (al lado de la mezquita Al-Karaouine) y la Chahrij (en el distrito andaluz).

– La Tumba de Moulay Idriss II: La tumba del fundador de Fez, líder de la Dinastía Idrísida. No está permitido su ingreso a no musulmanes, pero vale la pena observarla desde afuera y ver a la gente entrar, salir y realizar sus rituales. Se encuentra tras el Nejjarine y el zoco de henna, muy cercano a la gran mezquita Al-Karaouine.

La Universidad Al-Karaouine, la más antigua del mundo

La Universidad Al-Karaouine, la más antigua del mundo


Antiguas curtiembres en Fez, que siguen manteniendo el mismo proceso

Antiguas curtiembres en Fez, que siguen manteniendo el mismo proceso


La escuela coránica Bou Inania, de excelente arquitectura islámica

La escuela coránica Bou Inania, de excelente arquitectura islámica

Las famosas curtiembres de Fez

 

Si bien los mercados de toda la medina son famosos por sus productos artesanales, hay uno en concreto que se destaca completamente sobre el resto.

En lo profundo de Fez El-Bali, como en varias otras ciudades de Marruecos, se pueden apreciar una serie de piletones de diversas formas y colores, donde desde hace cientos de años se trabaja la producción y coloración del cuero y, lo que resulta más inusual, es que se realiza siguiendo el mismo antiguo proceso.

Fez posee todavía tres curtiembres dentro de la medina (tanneries, como las escucharán decir en inglés), una de las cuáles es considerada la más antigua del mundo.

Si bien es un sitio representativo de Fez y muy característico por sus colores y su singularidad, también entristece observar el tipo de vida insalubre que llevan sus trabajadores, sumado al olor nauseabundo que despiden las fosas y la gran contaminación que generan al medio ambiente.

La curtiembre Chouwara, la más antigua del mundo

La curtiembre Chouwara, la más antigua del mundo


Piletones en la curtiembre Chouwara

Piletones en la curtiembre Chouwara


Otros piletones en la curtiembre Chouwara

Otros piletones en la curtiembre Chouwara

El proceso que se hereda y mantiene desde hace cientos de años es el siguiente:

Primero, se introducen las pieles de cordero, buey, cabra y camello en cubas repletas de cal y excrementos de paloma, donde se dejan en reposo durante varios días. (Si, leyeron bien. ¡Excrementos de paloma!)

Posteriormente, se retiran los restos de pelo que pudieron haber quedado adheridos a la piel y se procede a la coloración de las piezas, introduciéndolas en grandes piletones rellenos de tintes naturales de distintos colores.

Una vez que las pieles se encuentran coloreadas y secas, pasarán a mano de los muchos artesanos de la zona, que se ocuparán de transformarlas en bolsos, valijas, zapatos y abrigos para la venta al público (tanto turista como local) y la exportación.

Un autodenominado guía local nos muestra el proceso por un "donativo"

Un autodenominado guía local nos muestra el proceso por un «donativo»


El hombre nos muestra los excrementos de paloma con su mano (¡Sin comentarios!)

El hombre nos muestra los excrementos de paloma con su mano (¡Sin comentarios!)


Retazos de cuero en etapa de secado

Retazos de cuero en etapa de secado


En primer plano, los piletones de coloración. Al fondo, los de cal y excrementos de paloma

En primer plano, los piletones de coloración. Al fondo, los de cal y excrementos de paloma


Piletones de cal y excrementos de paloma, donde sucede el primer paso

Piletones de cal y excrementos de paloma, donde sucede el primer paso


La vida de los trabajadores resulta insalubre, entre tanto colorante y contaminación ambiental

La vida de los trabajadores resulta insalubre, entre tanto colorante y contaminación ambiental


Trabajador de las curtiembres

Trabajador de las curtiembres

Es difícil encontrar las curtiembres de Fez sin un guía o un mapa.

Muchos niños y adolescentes les ofrecerán llevarlos a las «tanneries», pero procuren no dejarse engañar.
En primer lugar, es posible que no los lleven a la curtiembre principal sino a la que ellos deseen (y supongo que sólo querrán ver una, y de ser posible, la más grande).
Y segundo, probablemente no los hagan ingresar al recinto de la curtiembre, sino que los llevarán al balcón de alguna tienda con vistas a los piletones. Les permitirán sacar fotos, pero luego tendrán que soportar las habilidades comerciales del dueño de la tienda que probablemente te convenzan que les compres, sumada a la propina obligatoria para el niño que los condujo hasta allí.

Ya sea que tengan un mapa o no, intenten dirigirse cuesta arriba por cualquiera de las dos calles principales, pasar el zoco de henna, ir más allá de la mezquita Al-Karaouine, y tras una laberíntica serie de curvas y un poco de suerte, habrán llegado a la curtiembre principal, llamada «Chouwara» (o «Chouara»).

Para que les permitan entrar, ver con tranquilidad y sacar sus fotos, seguramente también tendrán que darle unas monedas a alguno que se haga pasar por guía, pero difícilmente puedan evitar esto. Al fin y al cabo, están ingresando a un lugar de trabajo al que no tienen porque permitirles pasar, por lo que acceder a dar un «donativo» no es una idea del todo descabellada.

A pesar del hedor insoportable que ninguna ramita de menta que les ofrezcan puede contrarrestar, la curtiduría Chouwara ofrece una de las imágenes más representativas de la ciudad y aunque sea por un breve rato, les recomiendo su visita.

La curtiembre Sidi Moussa, de menor tamaño que la gran Chouwara

La curtiembre Sidi Moussa, de menor tamaño que la gran Chouwara


La curtiembre Sidi Moussa, de menor tamaño que la gran Chouwara

La curtiembre Sidi Moussa, de menor tamaño que la gran Chouwara


En la Curtiembre Chouwara, la más grande de Fez y más antigua del mundo

En la Curtiembre Chouwara, la más grande de Fez y más antigua del mundo

Puertas, murallas y fortalezas de la medina de Fez

 

Uno de los aspectos que más llama la atención en Fez, como en muchas otras ciudades medievales, es su arquitectura defensiva.

Cada sector de la medina está rodeado por una gruesa pared de ladrillos, e incluso cada uno suele tener más subsectores divididos también por muros.

Así mismo, los ingresos a estas zonas de la medina estaban controlados con un número limitado de colosales puertas, muchas de las cuáles mantienen su majestuosidad hasta la actualidad (otras sufrieron incendios y derrumbes) y se han convertido en típicas postales de la ciudad.

«Bab Boujloud» («bab» significa «puerta» en árabe) es la principal entrada a Fez El-Bali, ubicada entre la plaza homónima (típica por el mercado que allí se despliega) y el comienzo de las dos calles grandes de la medina.
Si bien fue construida por los franceses en 1913, su estilo moresco-andaluz la convirtió en un icono de Fez, al punto de estar incluso replicada en el sector marroquí del Parque EPCOT de Disney, en Orlando, USA.
Se caracteriza por la decoración alrededor de sus arcos, con mosaicos azules por fuera y verdes por dentro, formando estrellas y remolinos.

Básicamente, cada zona de la ciudad tiene dos o tres puertas monumentales que despiertan la admiración del visitante. Para destacar algunas que nos gustaron particularmente, podría nombrar la «Bab Sbaa», la «Bab Dhaken», la «Bab Semmarine» o la «Bab Chorfa». Eso sí, el trazado de la ciudad es tan complicado que incluso estando cerca, ¡algunas son muy difíciles de encontrar!

Bab Boujloud, el precioso arco de ingreso a la medina de Fez

Bab Boujloud, el precioso arco de ingreso a la medina de Fez


Plaza Boujloud con la imponente Bab Chorfa, puerta de ingreso a la kasbah de la medina

Plaza Boujloud con la imponente Bab Chorfa, puerta de ingreso a la kasbah de la medina


Puerta lateral al Palacio Real, desde el Viejo Menchuar

Puerta lateral al Palacio Real, desde el Viejo Menchuar


Puerta Dhaken, ingreso a la zona conocida como Viejo Menchuar

Puerta Dhaken, ingreso a la zona conocida como Viejo Menchuar


Bab Sbaa, en el Viejo Menchuar (fuente: Badr Guennoun)

Bab Sbaa, en el Viejo Menchuar (fuente: Badr Guennoun)


Bab Riafa, entrada a la medina por el sur (fuente: Badr Guennoun)

Bab Riafa, entrada a la medina por el sur (fuente: Badr Guennoun)

Como si todo esto fuera poco, hay varias fortalezas y palacios dentro o en las inmediaciones de la medina.

Existen antiguas «kasbahs» (fortalezas) tanto en la medina como fuera (como la «Kasbah Nouar», a la que se accede por la puerta «Chorfa»).
La más grande e imponente es la «Kasbah Cherarda», al norte de Fez El-Jdid, construida originalmente en el s.XVII para albergar varias tribus de Marruecos y darles seguridad civil.
Hoy en día, alberga la moderna Universidad Al-Karaouine y un gran hospital público, y aunque carezca de gran interés por dentro, pueden acercarse aunque sea para contemplar su gran pórtico, la «Bab Cherarda».

Dos grandes torres se construyeron al norte y al sur de la ciudad en el s.XVI. Ambas tenían ubicaciones estratégicas desde donde se podía tener buena visión de las tierras de la región, y dado su uso militar, ambas estaban conectadas por un túnel que iba por debajo de la medina.

Actualmente, estos dos sitios se conocen como «Borj Nord» y «Borj Sud», y aunque el túnel ya esté cerrado, las vistas de la medina desde ambos puntos son de las mejores que puedan tenerse.
Llegar hasta ellas es algo tedioso, porque están afuera de las murallas. Si tienen tiempo para acercarse a una, es mejor ir a la «Borj Nord» («Torre Norte»), por la cercanía a las «Tumbas Merínides», los sagrados sepulcros de los antiguos emperadores de Marruecos.

Por último, y no por eso menos llamativo, está en Fez El-Jdid (y tras más murallas) el otrora Palacio Real.
Hoy en día está cerrado al público y sólo se utiliza para ceremonias diplomáticas, pero merece ampliamente la pena observar sus puertas de latón doradas a la salida del «Mellah» judío (las «Bab Al-Ksar», en la «Plaza de los Alauitas»), o también las que se encuentran en el «Viejo Menchuar» («Vieux Méchouar»), en la salida norte del barrio árabe.

Kasbah Cherarda, antiguo refugio de las tribus marroquíes (Fuente: Badr Guennoun)

Kasbah Cherarda, antiguo refugio de las tribus marroquíes (Fuente: Badr Guennoun)


La Torre Norte, Borj Nord (Fuente: Badr Guennoun)

La Torre Norte, Borj Nord (Fuente: Badr Guennoun)


Las imponentes puertas doradas del Palacio Real

Las imponentes puertas doradas del Palacio Real

La otra parte de la medina: Fez El-Jdid

 

Aunque hablé de Fez El-Jdid en otras partes anteriores de la guía, ahora me gustaría otorgarle al menos una breve sección propia.

Fez El-Jdid fue fundado por la Dinastía Merínida fuera de la antigua medina (Fez El-Bali) para construir su palacio real, en el s.XIII, la que fue la época dorada de la ciudad.

Actualmente, además de albergar al Palacio Real que permanece cerrado, se encuentra dividido en dos sub-distritos: el Barrio Judío (el «Mellah») y el Barrio Árabe (El «Fez El-Jdid» propiamente dicho).

El concepto de «Mellah» está bien extendido en Marruecos (ver post sobre Marrakech), y generalmente en el resto del mundo árabe. Aunque los conflictos entre Israel y Palestina nos hagan creer lo contrario, la relación entre ambos pueblos en la antigüedad fue relativamente buena, mucho mejor incluso que la que mantuvieron con los cristianos.

Aquí es a donde se mudaron y donde se agruparon las distintas familias judías que vivían en la antigua medina, y se caracteriza especialmente por las diferencias arquitectónicas que presenta respecto al resto de Fez.
En particular, la existencia de decorados balcones con vistas a la calle (apreciables en la central Rue des Merinides o en el Boulevard Bou Ksissat) es única en este sector e impensable para las construcciones musulmanas, siguiendo el concepto religioso de no ostentación y de ofrecer una fachada discreta, mientras el «estatus» y los lujos se pueden ver sólo dentro.
También es digna de destacar la antigua sinagoga «Ibn Danan», que posee una gran colección de objetos de gran valor, tanto para la liturgia como los utilizados antiguamente en la vida cotidiana por el pueblo judío marroquí.

También son tradicionales del «Mellah» los mercados callejeros, así como en el contiguo barrio árabe, que llevan un ritmo de vida y comercio tan o aún más intenso que en el resto de la medina, sobre todo a últimas horas de la tarde.

Ambos barrios están separados por el Boulevard Bou Ksissat, y el ingreso a la zona árabe se hace a través de la monumental puerta «Bab Sammarine», la cuál se merece apreciar.

Arquitectura típica del barrio judío (Fuente: fez.net)

Arquitectura típica del barrio judío (Fuente: fez.net)


Estrecha puerta de entrada al Mellah, el barrio judío (fuente: Badr Guennoun)

Estrecha puerta de entrada al Mellah, el barrio judío (fuente: Badr Guennoun)


Bab Semmarine, que separa los barrios judío y árabe de Fez El-Jdid (fuente: Badr Guennoun)

Bab Semmarine, que separa los barrios judío y árabe de Fez El-Jdid (fuente: Badr Guennoun)


En las puertas del Palacio Real, Fez El-Jdid

En las puertas del Palacio Real, Fez El-Jdid

Y aquí termina esta Guía de «Odisea por el Mundo» para visitar la ciudad medieval de Fez, y sobre como pueden hacer como viajeros para vivir una experiencia de viaje temporal.

En lo que a nosotros nos respecta, Fez nos ha impactado tanto por su arquitectura alborotada y confusa, como por ese estilo de vida tan fuerte y vivo que se siente en todas las ciudades árabes, pero aquí se siente potenciado como en ningún otro lado.

Una maraña de pasadizos estrechos, caóticos bazares al aire libre y una explosión de tus cinco sentidos que tardará tiempo en borrarse de tus memoria, si es que eso llega a sucederles, lo cuál dudo.

 

Ahora, Janire y yo, nos pondremos de nuevo las mochilas en la espalda, y seguiremos rumbo al norte marroquí, para ver que otras sorpresas nos depara este curioso y singular país nordafricano.

¡Saludos a todos!

 

8 comentarios para Guía para visitar Fez (¡o para realizar viajes en el tiempo!)

  1. Graciela escribió:

    Hola Ari y Janire! Qué ciudad tan quedada en el tiempo se ve Fez! Por un lado es pintoresca, con sus callecitas super estrechas, sus bazares con alfombres coloridas.las puertas y murallas tan decoradas… Lo que más me gustó son los piletones para la coloración de los cueros! Cuántos colores para teñirlos!Me dan ganas de traerme un frasquito con cada uno de los colores para hacer mis artesanías!!! Pero lo que me parece feo es que la gente de allá esté en contacto con sustancias contaminantes para realizar este proceso,y el trabajo debe ser cansador, Además con excremento de palomas!Todo mal! Todo para poder comercializar esos cueros…En fin, un lugar tan particular y tan diferente a las ciudades que conocemos! Super interesante todo lo que nos contaste! Les mando un beso grande!!!

    • Ariel C. escribió:

      Un impecable resumen del post! A ver cuando los empezas a escribir vos en vez de yo, que te quedan más cortos y sintéticos! jeje Beso grande!!!

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